Otra de las razones que en ese momento me llevaron a buscar la ayuda de mi Psiquiatra fue que me encontraba en un punto confuso, en una zona pantanosa de la que no sabía cómo salir. A final de cuentas los pensamientos automáticos (pero negativos) son mi especialidad; habían pasado dos años ya de la ruptura de la última y única relación que he tenido y me sentía enfrascada en un problema de percpeción personal que no se sentía bien.
Mi cabeza, el intruso o el nombre que sea comenzó también a insertar ideas erróneas que bien cumplían su función en mí:
- Con estos problemas no es posible que alguien se interese genuinamente en ti-
(Tal vez tengas razón)
- Debes tener algo malo para que el amor funcione tan bien para los demás, pero no para ti-
(Eso ya lo había pensado antes)
¿Qué validaba esas ideas? En una de esas citas con la Psiquiatra pude expresarle (después de algunos años) las circunstancias ocultas que llevaron a mi "relación" a la ruptura y supongo que la validación que mi intruso necesitaba para que las ideas se arraigaran más, provenían justamente de esa relación.
- Lo que no entiendo es cómo te quedaste ahí- preguntaba ella con un gran signo de interrogación en su rostro
La verdad es que ni siquiera yo lo sabía, por alguna razón yo justificaba todos esos comportamientos y desdenes como si fueran normales en cualquier pareja...
-Muchas veces me decía que me vistiera diferente, otras que debía ir al gimnasio, que me maquillara más, e incluso que recurriera a alguna cirugía estética para que el pudiera ser feliz y lo señalaba cuando al ver a una mujer que cumplía con todo eso, me decía ¡Es que mírala! - (¿En serio?) Claro que en el momento justo en que esas palabras salían de mi boca podía sentir la misma interrogante que la doctora me estaba planteando ¿Cómo chingados fue que me quede tanto tiempo en una relación así? Fui muy pendeja, es lo único que se me ocurre.
Sin embargo, ese no fue el punto fuerte de la sesión, porque lo que vino después desató ooootro proceso de preguntas y respuestas en mi cabeza. Ella me dijo -Bueno, pero después de todo eso qué más ha sucedido, puedo pensar en muchas razones por las que alguien se fijaría en una persona como tu (que puedo o no creer aún) ¿Por qué no ha sucedido?
Entre las ideas que el ex había dejado bien cimentadas y la ansiedad que me generaban algunas situaciones, la razón que ganó en mi cabeza y que fue la que salió de mi boca me dejó sintiéndome un poco más confundida: -Bueno es que la verdad si me da miedo, tengo la idea de lo que fue mi relación pasada, ¿Por qué la siguiente tendría que ser diferente?-
Obviamente su respuesta a esa pregunta no tiene una respuesta única -No podemos saber lo que representará la siguiente relación, pero sí podemos saber lo que queremos y no aceptar nada menos que eso, ¿Te invitan a salir? Sal, conoce, escucha lo que el otro tiene que decir, eso no significa que ya estés obligada a empezar una relación con alguien y menos cuando no es lo que buscas -
Definitivamente esa sesión dejó muchas cosas que masticar y digerir, pero obviamente tenía razón, claro que me daba miedo, pero una cosa había quedado clara y era que no solamente sufrí con esa "relación" también aprendí y seguía aprendiendo, sobre todo a tratar de dejar de escuchar las cosas negativas que los demás o yo me decía, no depender de otra persona para ser feliz y sobre todo tratar de sentirme bien con lo que soy: sin cirugías ni alguna de esas cosas que él necesitaba para poder sentirse bien y "quererme" más.
En algunas ocasiones posteriores acepté salir con algunas personas, no sin antes pasar por ese pequeño ritual ansioso que ponía mi cabeza a luchar, por un lado las ideas negativas "Vas a tener una crisis" "Vas a hacer el ridículo" "No le vas a gustar" "¿Por qué aceptaste?" "Mejor cancela" y por otro el empuje que me había dado la Psiquiatra y las ganas que tenía de conocer gente nueva. Nunca se presentó la oportunidad de algo más allá, pero esos intentos fueron ayudándome a modular un poco la ansiedad y a reconocer aquello que me hacía sentir bien y lo que no estaba dispuesta a aceptar.
Sin embargo, estaba el otro lado de la moneda, en el que la cosa esa que aparece en mi cabeza preguntaba y taladraba con ideas ya conocidas en las que encontraba mil y un razones por las que esa persona que estaba conmigo en la cena, en el cine o en algún otro lugar "decidía" que no era yo lo que estaba buscando; y en una ocasión esas ideas fueron de cierta manera validadas por alguien más, personas cuya opinión era importante y que en una cena comenzaron la lección de por qué era necesario que cambiara muchas cosas: que si un poco más femenina, que si menos niño, que si más delicada, que si el fútbol, que si luego por qué me quejo.
Por un momento toda esa información me movió, pero en esa ocasión, por alguna razón me resultó más sencillo dominar lo que mi cabeza decía respecto a esos comentarios y me sentí bien, dueña de mí.
En definitiva la presencia de los medicamentos, de la Psiquiatra, de la gastritis, de mi cabeza y demás, son razones que a veces me resultan válidas para que cualquier persona opte por no meterse en esas broncas y ver en mi una amiga y no algo más allá de eso; sin embargo, todo eso y otras muchas cosas son parte de lo que me ha formado, no soy la ansiedad, no soy las pastillas ni soy todas esas cosas raras, soy yo, nada más.
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