martes, 30 de diciembre de 2014

...el inicio

Sentía que no pertenecía a ningún lugar, que no podía estar tranquila ni si quiera en mi casa, en mi sala o en mi cama. Esa sensación de incomodidad y de no pertenencia se fue acompañando poco a poco de otros síntomas físicos que me envolvían y se apoderaban de mi: mi corazón latía con mucha rapidez, mis manos temblaban, mi cuerpo sudaba fríamente y mi estómago parecía tener vida propia (siempre me ha aterrado la idea de vomitar -para nadie es una sensación agradable-pero para mí era una fuente de miedo incontrolable) se me revolvía y hacía nudos que con nada podía desenredar. ese conjunto de sensaciones se manifestaban en mí  -a los 10 años- al inicio de todo por períodos cortos de tiempo, poco a poco esos episodios fueron aumentando en tiempo y en intensidad, a veces sin motivo aparente.

Yo traté de encontrar mi propia respuesta y encontré que cuando prestaba atención mi cabeza me daba la "solución" para dejar de sentirme así y fue entonces cuando comencé a manifestar conductas repetitivas que estaban enfocadas a no fallar: revisaba muchas veces mi mochila para asegurarme que contara con todo lo que iba a "necesitar" estando en la escuela, lo hacía 1,2,3,5, 10 veces o las que fueran necesarias para que estuviera tranquila; lo mismo sucedía con mis tareas, si me equivocaba o si no quedaba "perfecta" o "impecable" la re-hacía cuantas veces fuera necesario. 

Esas conductas no solamente estaban ligadas a mis deberes en la escuela, existían también otras que carecían totalmente de sentido: al poco tiempo me veía contando cada uno de los árboles que veía cuando me trasladaba de un lugar a otro o evitando pisar las líneas en las banquetas o en las calles cuando iba caminando, procuraba ser muy cuidadosa porque cuando me equivocaba, me faltaba uno o perdía la cuenta debía regresar y empezar de nuevo, ¿por qué? pues porque así "evitaba" sentirme mal y experimentar esos "sentimientos raros".

Esto funcionaba de la siguiente manera: el mandato de que debía hacer o repetir alguna conducta llegaba de manera automática para "ayudarme" a dejar de sentirme mal y cuando yo "obedecía" llegaba a mi una sensación temporal de tranquilidad que se veía interrumpida al poco tiempo por la llegada de nuevas y mas grandes ideas. Todo esto se convirtió en un círculo del cual pensé que jamás saldría.

De alguna u otra manera nadie a mi alrededor se percató de lo que sucedía, para todos (familia, amigos, maestros) yo solamente era una niña muy inteligente, muy aplicada y muy perfeccionista que sin duda alguna era el modelo que todos debían seguir y que llegaría muy alto por ser así como era, todo eso, sin saber que yo iba dejando de ser yo y poco a poco me iba sintiendo más infeliz y más presa de algo tan poderoso y desgastante que no conocía pero que estaba acabando con mi niñez. 

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